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Trabajó al servicio de Cristo y de Su Iglesia por toda Australia y Nueva Zelandia, cabalgando de lugar en lugar por Penola, Adelaida, el interior del país y finalmente Sydney. Cuidó a una niña aborigen abandonada en Penola, viajó toda una noche para llegar al lecho de muerte de una hermana en Port Augusta y sorteó las aguas tumultuosas de un río en Kincumber para acudir junto a un niño moribundo.
Ante todo, quizá se la recuerde por haber cofundado la orden de las Hermanas de San José del Sagrado Corazón con el Padre Julián. Se dedicó a la educación de los niños, con énfasis en el conocimiento y la práctica de la religión.
Durante el siglo siguiente, las Hermanas Josefinas abrieron numerosas escuelas por toda Australia y Nueva Zelanda y sus miembros también trabajaron entre los pobres desvalidos en todo cuanto fuera necesario.
El fervor de los santos suele suscitar críticas. Mary fue la receptora de la incertidumbre e incluso de los celos de los que la rodeaban, incluso del clero local y de algunas hermanas de su propia congregación. Esta situación determinó su excomulgación por el Obispo de Adelaida. Mary respondió a ello con aplicada obediencia y confianza en la providencia de Dios. Posteriormente, el mismo Obispo le restauró la comunión con la Iglesia antes de su muerte, reconociendo su grave error con humildad.
Con el tiempo, la salud de Mary se deterioró, pero no dejó que la enfermedad la alejara de su trabajo con sus hermanas y para los pobres. En una visita a las comunidades de Nueva Zelanda, en 1901, sufrió un ataque y tuvo que regresar a Sydney, donde murió el 8 de agosto de 1909.
Así pues, la Madre Mary MacKillop es un icono para Australia. Años después, sus hermanas seguían viviendo bajo su lema: "Nunca dejar una necesidad sin hacer algo para remediarla".
Su vida está llena de ejemplos de apertura al Espíritu Santo y práctica de los frutos de la bondad, la caridad y el autocontrol ante los obstáculos. Puede pedirle que ore por la gracia de recibir y responder al poder de la santidad de Dios en la Gran Tierra Austral del Espíritu Santo.
Beata Mary MacKillop, testigo de los jóvenes y los distantes 'ruega por nosotros.
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